Para llegar al centro poblado minero San José – La Eugenia, ubicado al sur del Perú en la región Arequipa, se debe recorrer un largo sendero de valles, desiertos y comunidades mineras. El camino de trocha para su acceso, que ahora es posible de realizar en camioneta, años atrás era recorrido a pie por mineros como Pedro Marquez. Un trayecto tan arduo como el que en la actualidad viene recorriendo junto a otros mineros, mineras y seleccionadoras de mineral para la transición de la minería artesanal hacía prácticas limpias sin mercurio.
La región Arequipa es un importante centro de la minería artesanal y de pequeña escala (MAPE) en Perú, según datos del Ministerio de Energía y Minas (MINEM), 16 733 de las 86 934 inscripciones en el Registro Integral de Formalización Minera (REINFO) y 1666 de los 11 564 titulares de concesiones mineras formalizadas son de dicha región. Pedro Márquez, Simona Ayauri, Manuel Reinoso y Claudia Tilataipe trabajan en la concesión minera La Nueva Victoria, empresa minera ubicada en el centro poblado menor San José – La Eugenia.
La historia de Pedro es la historia de muchos mineros artesanales, llegó a la localidad por mejores oportunidades, buscó oro, lo encontró y con el tiempo se asentó cerca de su operación minera artesanal. “Se trabajaba sin servicios básicos, por la responsabilidad para la familia y los hijos; ahora como empresario minero se da trabajo a otras personas, brindado las mejores condiciones posibles y se apoya al pueblo” comenta Pedro al recordar sus inicios y comparar el avance que han experimentado tanto con el uso de maquinarias en la labor minera, como con la presencia de una posta de salud y colegio en el centro poblado.
San José – La Eugenia alberga a 610 habitantes (INEI, 2017) cuyo principal medio de vida directo e indirecto es la MAPE. En ese sentido, el uso inadecuado del mercurio para la obtención de oro pone en grave riesgo a la comunidad minera y sus alrededores.
El mercurio es comúnmente usado en la minería artesanal y pequeña minería debido a su capacidad para amalgamarse con el oro y separar este metal precioso del mineral de forma sencilla, ya que no requiere equipos sofisticados ni conocimientos técnicos avanzados. Sin embargo, el mercurio es una sustancia tóxica que contamina el medio ambiente, afecta el sistema nervioso central de las personas y puede producir daños irreversibles en personas menores de 5 años.
Por ello, a pesar de su importancia económica local, la minería artesanal y de pequeña escala enfrenta numerosos desafíos. El desconocimiento sobre los impactos del mercurio, la falta de acceso a tecnologías para procesar oro sin mercurio, la poca educación financiera y la inexistencia de productos financieros para la MAPE, limitan la profesionalización del sector y su transición hacía tecnologías limpias.
En respuesta a estos desafíos, el proyecto planetGOLD Perú promueve, desde el 2020, prácticas sin mercurio, responsables e inclusivas para la pequeña minería y minería artesanal en las regiones de Arequipa, Piura y Puno. Desde el ámbito nacional trabaja en el fortalecimiento de las instituciones y marco normativo de la MAPE, desarrolla y promociona productos y mecanismos financieros para la adquisición de tecnologías alternativas libres de mercurio. A nivel local, en zonas como La Eugenia – San José, brinda asistencia técnica a mineros, mineras y seleccionadoras de mineral en formalización, tecnologías limpias y educación financiera; al mismo tiempo que concientiza a las comunidades mineras sobre el uso del mercurio.
La transición hacia tecnologías limpias es un proceso complejo que requiere un abordaje integral, multiactor y el indispensable compromiso de las comunidades mineras.
“La actividad minera es pesada, poco a poco estamos trabajando para hacerla responsable y poder exportar en beneficio de la población. Esto requiere varios procesos y tecnologización.” Comenta Manuel Reinoso, minero desde 1993, socio de La Nueva Victoria y responsable de motivar a la comunidad a buscar alianzas para dejar de usar mercurio y con ello obtener mayores utilidades sin contaminar el ambiente mientras cuidan su salud.
Si bien en San José – La Eugenia cuentan con una retorta comunal -un aparato en forma de recipiente cerrado en el que se coloca la amalgama oro-mercurio para exponerla a altas temperaturas y retener el mercurio- que permite reducir la cantidad de mercurio emitido al aire durante el proceso de quema de la amalgama; el 2020 en La Nueva Victoria aún se usaban quimbaletes, a los cuales les añadían mercurio para procesar el mineral extraído de los socavones y laderas.
Simona, socia minera de La Nueva Victoria, resalta la incorporación de tecnologías indicando que “la actividad va cambiando, que antes era a combo y pulso; y ahora se usan compresoras y maquinarias”. Del mismo modo, Pedro, enfatiza su postura sobre las prácticas limpias: “tenemos que seguir capacitándonos, los mineros vemos con preocupación el tema ambiental, ya que somos los más afectados por la contaminación (por mercurio)”.
La instalación de plantas gravimétricas en La Nueva Victoria para procesar oro sin mercurio se concretó en abril de 2023, luego de un proceso previo de sensibilización y fortalecimiento de capacidades. Estas tecnologías permiten a los mineros y mineras recuperar más de 90% del mineral, porcentaje superior al 60% que recuperaban usando mercurio. Desde su instalación a diciembre de 2023 se ha logrado eliminar el uso de 1.2 toneladas de mercurio y se prevé que al 2034 se evite el uso de 7 toneladas de mercurio.
El avance en San José – La Eugenia para producir oro sin mercurio contribuye significativamente al ODS 12 de producción y consumo responsable. Sin embargo, un verdadero desarrollo no puede lograrse sin incluir a las mujeres de la minería artesanal, el grupo más vulnerable del sector y con mayor riesgo frente a la contaminación por mercurio. Ellas, además de ser las más conscientes del cuidado ambiental, desempeñan un papel crucial en el desarrollo sostenible para las generaciones futuras.
Claudia es pallaquera; aprendió el trabajo minero de Simona, su madre. “Las seleccionadoras de mineral recolectamos el oro que es desechado por los mineros y con ese oro sustentamos nuestro hogar, a nuestros hijos” comenta orgullosa al admirar lo logrado por las mujeres de su comunidad. La asociatividad ha sido el punto de partida para ella y sus demás compañeras; en julio de 2022 lograron conformar legalmente la Asociación de Seleccionadoras de Mineral de Katarata, con lo cual pueden usar las plantas gravimétricas para procesar oro sin mercurio.
“Como grupo es mejor para reclamar un derecho justo” enfatiza Claudia al invitar a otras seleccionadoras de mineral a asociarse y con ello abrirse oportunidades de financiamiento para actividades complementarias o alternativas a la minería; como la panadería y pastelería “Las Eugenias”, emprendimiento iniciado junto a otras pallaqueras con apoyo del PNUD y la ONG Solidaridad.
El equilibrio del desarrollo económico de las comunidades mineras con la preservación del medio ambiente, e involucramiento de los mineros y mineras en el proceso de transición hacia prácticas más responsables e inclusivas aseguran la sostenibilidad de buenas prácticas que protejan tanto a las personas como al planeta.
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La iniciativa planetGOLD es implementada en el Perú por el Ministerio del Ambiente (MINAM) con asistencia técnica del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en alianza con el Ministerio de Energía y Minas y el financiamiento del Fondo Mundial para el Medio Ambiente (GEF por su sigla en inglés); a nivel global es liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
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